Existe una idea muy extendida sobre lo que significa sanar, y creo que esa idea, en muchos casos, es lo que más nos aleja de hacerlo de verdad.

Sanar no es llegar a un punto en el que ya no te duele nada de lo que pasó. No es mirar hacia atrás y sentir indiferencia donde antes había rabia, o vacío donde antes había tristeza.

Sanar tampoco es olvidar, borrar, ni construir una versión de ti misma que finalmente pueda vivir como si nada de aquello hubiera ocurrido. Esa versión no existe, y perseguirla tiene un coste enorme, porque implica dedicar una cantidad inmensa de energía a sostener una distancia artificial con tu propia historia.

Lo que sí significa sanar, al menos desde el trabajo que hacemos en terapia, es desarrollar la capacidad de mirar lo que pasó en tu familia con comprensión en lugar de con juicio. Es poder ver que tu madre hizo lo que hizo desde el lugar en el que estaba, con las herramientas que tenía, cargando a su vez con lo que ella recibió de su propia madre. Es poder ver que tu padre, o tu abuelo, o quien sea que protagoniza esa parte de tu historia, también fue alguien que sufrió, que no supo, que no pudo, o simplemente que no tuvo a nadie que le enseñara a hacerlo de otra manera.

Esa comprensión no es resignación. No es decir que todo estuvo bien o que el dolor no fue real. Es exactamente lo contrario: es reconocer el dolor en toda su profundidad, darle su lugar, y desde ahí, desde ese reconocimiento honesto, tomar la decisión más poderosa que existe, que es la de no perpetuarlo. La de ser la persona en tu árbol genealógico que decidió que la historia podía cambiar, que el patrón podía romperse, que el sufrimiento heredado no tenía por qué seguir viajando hacia adelante.

Eso es lo que me parece más hermoso y más valiente del proceso terapéutico: que no te pide que te desconectes de donde vienes, sino que te conectes con ello de una manera diferente, más consciente y más libre. Y que desde esa nueva relación con tu historia, puedas construir la tuya propia con mucha más claridad, con mucho menos peso, y con la certeza de que lo que transmitas a quienes vienen después de ti será algo completamente distinto.

Si sientes que llevas demasiado tiempo cargando con algo que no terminas de entender, estás preparad@ para dar un paso adelante.

Angela,